Suspencion
Básicamente una suspensión tiene dos misiones principales:
a) Mantener las ruedas en contacto con el suelo en todo momento.
b) Procurar que las partes de la moto que están ancladas a las ruedas, es decir,
todo aquello que no son las ruedas y la parte fija a ellas, (que se denomina
masa no suspendida) se mantenga en una trayectoria rectilínea con respecto al
suelo.
Para lograrlo las suspensiones disponen de dos sistemas, el resorte y el freno
hidráulico. El primero suele ser un muelle helicoidal, aunque a veces se
trabaja con ballestas, elastómeros o barras de torsión. Su función es absorber
la energía que se produce durante el desplazamiento de la masa suspendida
(ruedas y la parte de la suspensión fija a ellas), para devolverla a su posición
inicial una vez que ha cesado la causa que produce el desplazamiento (baches,
fuerza centrífuga en las curvas, inercia al acelerar o frenar....
El problema puede venir de las inercias de los resortes y del movimiento en el
que liberan la energía ya que viene sucedido por oscilaciones de extensión y
compresión. Para evitar que las suspensiones vayan extendiéndose y
comprimiéndose constantemente mientras la moto circula, se instala un freno
a estos movimientos parásitos: es el sistema hidráulico.
Mientras el recorrido del muelle depende de la fuerza que se te aplique, el
sistema hidráulico depende de la velocidad del desplazamiento. Un muelle se
comprime más conforme aumenta la carga sobre él, un sistema hidráulico se endurece cuando aumenta la velocidad del desplazamiento. Esto es muy
importante, porque separa la regulación de ambos sistemas dependiendo del
problema. Si este está causado por la fuerza que provoca el movimiento (topes
o falta de recorrido en la suspensión), es el muelle el factor a considerar. Si
por el contrario es la velocidad de trabajo (oscilaciones, rebotes, movimientos
parásitos....) es el hidráulico el sistema a regular
